¿Por qué tantos marroquíes serios
siguen solteros
pese a tener una vida estable?
Cuando DAR TISLIT empezó en Francia, creíamos conocer las principales dificultades de los solteros de nuestra comunidad. Luego llegaron las primeras solicitudes y cambiaron profundamente nuestra mirada. Esta observación nace de nuestra experiencia en Francia; aun así, creemos que resuena en muchas personas de la diáspora marroquí, también en España.
A pesar de tener una situación estable, a muchos marroquíes serios les cuesta conocer a alguien porque los ámbitos tradicionales de encuentro han desaparecido y quienes de verdad se toman el compromiso en serio son discretos y no están en las aplicaciones ni en las redes públicas. DAR TISLIT ha recogido más de 1.200 solicitudes en Francia que lo confirman, y suele deberse más a la falta de un marco serio que a la falta de voluntad.
Más de 1.200 solicitudes, una misma pregunta
Diez, luego cincuenta, luego cien. Hoy más de 1.200 personas nos han confiado parte de su historia: hombres y mujeres que viven en Francia, Bélgica, los Países Bajos, Alemania o Marruecos. Perfiles y trayectorias distintos, pero a menudo la misma pregunta:
«¿Por qué se ha vuelto tan difícil conocer a alguien serio?»
Lo que más nos sorprendió es que la mayoría de quienes nos escriben no se parece en nada a los tópicos que a veces se oyen sobre la soltería. No hablamos de personas que se niegan a comprometerse o que no saben lo que quieren. Todo lo contrario.
Conocemos a menudo a hombres y mujeres que han construido una vida estable. Trabajan, a veces han comprado una vivienda, tienen una situación laboral sólida y han pensado con calma su proyecto de matrimonio. Aun así, a pesar de todo lo que podría parecer favorable, les cuesta encontrar a alguien que comparta de verdad sus valores y sus objetivos.
Esta realidad merece que nos detengamos en ella.
¿Buscas a una persona seria que comparta tus valores? DAR TISLIT abrirá pronto en España.
Unirme a la lista de espera →Una generación que lo ha construido todo... menos su vida en pareja
Durante mucho tiempo el esquema era relativamente sencillo. Los estudios eran más cortos, los círculos sociales más cercanos y las familias estaban más implicadas en los encuentros. Las ocasiones de conocer gente surgían de forma natural a través de la familia, el pueblo, los eventos o los conocidos comunes.
Hoy las trayectorias han cambiado mucho.
Muchos marroquíes de la diáspora han dedicado buena parte de sus veinte años a estudiar y luego a su carrera. Han trabajado duro para lograr estabilidad económica, construir su futuro y ofrecer las mejores condiciones posibles a su futura familia.
Es una decisión del todo comprensible. Pero a veces produce un efecto inesperado. A fuerza de aplazar el matrimonio para centrarse en otras prioridades, algunas personas se encuentran años después con una situación estable pero sin una oportunidad real de conocer a alguien.
Varios candidatos nos han contado que han pasado los últimos cinco o diez años entre el trabajo, los desplazamientos diarios, las obligaciones familiares y alguna salida ocasional. Cuando se les pregunta dónde conocen gente nueva, la respuesta suele ser la misma: prácticamente en ningún sitio.
Esta observación vale tanto para los hombres como para las mujeres.
La paradoja de las redes sociales
A primera vista, nuestra época debería facilitar los encuentros. Estamos conectados todo el tiempo. Accedemos a miles de perfiles en segundos. Nunca hubo tantas aplicaciones de citas. Las redes sociales permiten hablar con personas que viven a cientos de kilómetros.
Y sin embargo, muchos solteros sienten lo contrario. ¿Por qué? Porque cantidad no es compatibilidad.
Con el tiempo comprobamos que a muchas personas no les faltan contactos. Les faltan encuentros pertinentes. Pueden hablar con varias personas en un mes sin acercarse a su objetivo principal: construir un matrimonio serio.
Esa diferencia es fundamental. Las herramientas modernas facilitan el contacto. No garantizan que las dos personas busquen lo mismo en el mismo momento de su vida. Ahí suele nacer la frustración.
Sé de los primeros en enterarte cuando DAR TISLIT abra en tu país.
Quiero que me avisen →Los valores han pasado a pesar más que los criterios
Antes de recibir solicitudes, pensábamos que los criterios más frecuentes serían sobre todo el aspecto físico o la situación económica. Esos temas existen, por supuesto; siempre han existido y seguirán existiendo. Pero lo que más aparece en los expedientes está en otro sitio.
Las palabras que encontramos una y otra vez son: respeto, confianza, comunicación, familia, religión, educación, proyecto de vida, estabilidad emocional y compatibilidad.
La mayoría de quienes nos escriben no buscan la perfección. Buscan a alguien con quien construir algo duradero; alguien que comparta una visión parecida de la pareja, el matrimonio y la familia.
Muchos candidatos cuentan que ya vivieron conversaciones o encuentros que parecían prometedores al principio pero acabaron fracasando porque los valores fundamentales eran distintos. Con el tiempo, esa compatibilidad suele pasar a importar más que todo lo demás.
El regreso a Marruecos, un tema omnipresente
Si hay algo que no esperábamos en tal proporción, es esto. Una parte importante de las personas con las que hablamos menciona Marruecos de forma espontánea cuando habla de su futuro.
Para unos es un proyecto concreto a medio plazo. Para otros, un objetivo a más largo plazo. Algunos quieren instalarse allí definitivamente. Otros imaginan pasar allí buena parte de su jubilación o desarrollar un proyecto personal en su región de origen.
Detrás de ese deseo de regreso suele haber algo más profundo: la necesidad de seguir conectado con las raíces, la cultura y la familia. Naturalmente, eso también influye en la búsqueda de pareja. Muchos quieren conocer a alguien que entienda esa dimensión importante de su identidad.
Quizá el verdadero problema no es el que se cree
Tras varios cientos de solicitudes, nuestra visión fue cambiando. Al principio pensábamos que el principal problema era la falta de personas serias. Hoy ya no lo creemos.
Las personas serias existen. Son muchas. Tienen proyectos, quieren formar una familia y están dispuestas a implicarse en una relación duradera. El verdadero problema parece ser que cada vez les cuesta más conocerse.
Sus círculos sociales son a veces limitados. Las familias viven en países distintos. Los ritmos de vida son más cargados. Las ocasiones naturales de encuentro son menos frecuentes que antes. Resultado: dos personas perfectamente compatibles pueden vivir a pocas decenas de kilómetros sin tener nunca la ocasión de coincidir.
Es probablemente una de las realidades más llamativas que hemos observado desde que empezó DAR TISLIT.
Una realidad que afecta a más gente de la que se piensa
Cuando llevas varios años soltero, es fácil creer que eres el único en esa situación. Sin embargo, los cientos de solicitudes recibidas cuentan justo lo contrario: las mismas preguntas, las mismas inquietudes, las mismas esperanzas, los mismos proyectos de familia, las mismas dificultades para encontrar a alguien con las mismas intenciones.
Quizá sea la lección más importante de estos primeros meses. Detrás de cada expediente hay una historia distinta, pero una aspiración común: construir un matrimonio basado en el respeto, la confianza y unos valores compartidos.
Y si tuviéramos que resumir lo que hemos aprendido, sería probablemente esto: las personas serias son muchas más de lo que se piensa. Simplemente todavía no se han conocido.
Un marco humano, discreto y orientado al matrimonio: muy pronto cerca de ti.
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